¿Cómo fue nuestro Demo Day? El diario de vida de Pipoll

Aprendimos mucho en estos días y por eso decidimos compartir nuestra experiencia.

¿Cómo fue nuestro Demo Day? El diario de vida de Pipoll
Collage: Gonzalo Pizarro D.

Por primera vez fuimos parte del Demo Day de Platanus Ventures. Ninguno de nosotros y nosotras, en todo Pipoll, habíamos participado directa y activamente de una ronda de inversión. Como es una situación nueva y a la vez enriquecedora, decidí escribir un diario de vida sobre la experiencia. Admito que hay partes inventadas, así son mis diarios, hasta Kapuscinsky lo hizo. No me juzguen. Éste es el resultado.

Esta historia es completamente cierta. Excepto por todas las partes que son completamente inventadas

Martes 28 de junio: El mejor pitch del mundo
Parece lunes porque el lunes fue feriado. Pero es martes y me perdí una reunión de equipo por creer que era lunes. Filo, es martes y también es la antesala del Demo Day. ¿Cómo la antesala? Claro, la antesala: Son las presentaciones ante inversionistas de las startups seleccionadas por Platanus Ventures en su batch 2022-1. Es casi lo mismo que con el Demo Day sólo que con mentores y fundadores de emprendimientos patrocinados por PV.

Todo comenzó con unas empanadas a la hora del almuerzo como para ir soltándose. Estaban ricas, dijeron los founders. Luego de eso comenzó la cuenta regresiva. Literal lo de la cuenta regresiva porque había un reloj proyectado en el telón de fondo que marcaban los minutos que quedaban para que iniciara la ronda de presentaciones. Había un poco de ansiedad en el aire y también aroma a café. Un buen equilibrio.

15:00. La sala principal de PV está llena. Comienzan las presentaciones. Abre los fuegos Plutto y le siguen Carvuk, Urvana, Wallstate y Bemmbo. Me gustan todas, si tuviera plata invertiría un poco en cada una. Ya viene Pipoll, hay expectación en la sala. En primer plano aparece Diego Vallejos nuestro cofundador y comienza la mejor presentación de todos los tiempos. Explica de qué se trata Pipoll, cómo funciona, su crecimiento hasta ahora, por qué es una buena idea invertir en nosotros y presenta al equipo de fundadores. Una ovación nunca antes vista se escucha en PV. Diego sonríe en la pantalla, veo rostros emocionados, un par de lágrimas bajan por las mejillas de desconocidos que se han conectado con esta idea maravillosa de generar culturas y equipos de alto rendimiento centradas en las personas.

Asumimos que los próximos inversionistas están igual de emocionados y conmovidos por nuestra presentación. Qué digo presentación, ¡performance poética de Diego! Qué buen comienzo.

Miércoles 29, el Demo Day - Demo Day es hoy
Hay preocupación y rostros cansados. Veo a founders que no durmieron mucho caminando por los pasillos de la office. El sueño que los levanta cada día vive horas cruciales. Algunos con los que compartimos espacios comunes están reunidos con inversionistas, otros todavía no. No es nada grave, el Demo Day Demo Day es hoy. Cerca de mil inversionistas han postulado para participar de esta oportunidad para invertir en startups como la nuestra.

A mí me duele la guata, pero nuestros founders se ven tranquilos, como el maestro Oogwey esperando la conversión de Po en Kung fu Panda o Manuel Pellegrini antes de enfrentar al Barcelona en el Camp Nou. Pienso que la procesión va por dentro, así que se lo digo a Tito: ¿La procesión va por dentro, Tito? Pero me responde: “El futuro es incierto, el pasado es historia. Pero el presente es un regalo, de ahí su nombre, presente”. Efectivamente es Oogwey, pienso.

El equipo de Pipoll se reúne en la oficina para ver la presentación de Diego. Otra vez, nos encanta. Descubro que acá les dicen pitch, puedo acostumbrarme. ¡Qué gran pitch!
-Nos agendaron una reunión, dice Ignacio
-Y otra, dice Seba
Al terminar el pitch hay más de 10 reuniones pactadas. Un paso más cerca de la inversión que buscamos. Yo estoy emocionado, Seba e Ignacio trabajan intensamente escribiendo códigos. Diego y Tito con el rictus de Manuel Pellegrini en el camarín del Betis.

Jueves 30: Aprendiendo de las reuniones
No entré a las reuniones, pero necesito saber qué pasa ahí dentro, soy copuchento de corazón, así que entrevisté a Tito para que me contara. Seré lo más fidedigno a ese relato: “Había tenido reuniones con inversionistas, pero nunca en una ronda de inversión. Antes de la primera reunión estaba con ansiedad porque si bien no es un momento que defina el futuro de Pipoll, sí son momentos donde puedes generar una diferencia importante en la velocidad de crecimiento. Dentro de nuestros objetivos este paso estaba planificado hace tiempo, entonces era importante. Siendo sincero no quedamos muy contentos con nuestra performance en la primera reunión. Nos habíamos preparado respecto a preguntas frecuentes en este tipo de rondas, le preguntamos a otros founders, pero nuestras respuestas no fueron tan buenas. Se nos olvidaron algunas cosas, entramos mucho en detalle, como si estuviéramos frente a un cliente y la verdad es que un inversionista conecta con otras cosas como el futuro de la idea, el propósito de la empresa y la rentabilidad. Eso lo fuimos aprendiendo con cada reunión. Ahora hablamos en general de la visión, el futuro, las posibilidades de crecimiento y sólo cuando nos preguntan sobre detalles, entramos en ellos. Igual hay distintos perfiles de inversionistas, aunque hemos tenido la suerte que todos los que han ido concretando son personas con las que sentimos algún grado de admiración, cofounders de otros proyectos que nos gustan mucho, managers de empresas de tecnología globales, especialistas en recursos humanos y futuro del trabajo. Con todos ellos y ellas se han generado conversaciones muy bacanes, que podrían haber sido perfectamente en un buen café”. Estoy contento, faltan días y creo que empezamos muy bien. A propósito de café, eso es lo que necesito. ¿Les conté que tenemos un bot para que alguien prepare café para todos? Le pedí un café al bot y me eligió a mí. ¿Es una buena señal? No sé cómo interpretar todo esto. Maestro Oogwey, ¡ayuda!

El equipo de Pipoll sigue el pitch de Diego
El equipo de Pipoll sigue el pitch de Diego

Viernes 31: "Estamos bien"
Está lloviendo. Fuimos a comprar comida para almorzar, unos metieron wok, otros pizzas y unos pocos hamburguesas. Nos estamos mojando, pero hay una sensación de alegría en el ambiente. No sé si es la alegría propia de un viernes, o es que la lluvia nos hace bien, o es que los inversionistas están apostando por Pipoll. No sé si preguntar, pero debo preguntar, este diario de una semana crucial lo requiere. Así que le levanto una ceja a Tito y me dice parafraseando a Bad Bunny: “Tamos bien. No hay nada mal estamos bien, ta too bien, too lo míos están bien, estamos bien”. Le sigo la corriente y canto-grito a viva voz cruzando Vespucio: ¡El dinero me llueve! La gente me mira mal y está bien, fue un exceso, pero es que así sigue la canción y justo llovía en Santiago. Todo calzaba. En fin, mejor maticemos: “Hemos tenido reuniones con muchos inversionistas, de ellos varios han concretado una inversión en nosotros, eso representa más del 60% de lo que esperamos conseguir en esta ronda”, me explica Diego con su tranquilidad habitual. Pienso que somos afortunados por lo que está pasando, por las personas que están confiando en nosotros, porque por fin está lloviendo en Santiago y por el wok con setas, verduras, sésamo y fideos de arroz que me estoy comiendo. ¿Estamos bien? ¡Estamos bien!

Lunes 4 de julio: Los ventures
El fin de semana no pasó nada relevante con Pipoll. Es mi diario de vida, así que igual pasaron cosas en mi vida, pero no me parece apropiado compartirlas. Sólo daré el dato que el domingo de madrugada tomé Didi que por un mismo viaje me cobró 10 lucas menos de lo que me cobraba Uber. Con esas 10 lucas ganadas decidí invertir en Oreos, una compañía de galletas que se está abriendo paso en el mundo, para acompañar el café de la tarde el lunes. Cuando llegué con mis oreos en el bolsillo sólo estaba la Maya en la oficina. Mi compañera de escritorio tenía información relevante, se notaba porque cuando tiene información relevante hace un gesto con la ceja izquierda. Le dije -Cuenta, qué pasa, de qué me perdí. Me miró seria: -No pasó nada-, respondió. Dejé tres Óreos en su mochila y sonrió: -Están reunidos en la sala grande-, me dijo, -son otros inversionistas-, aclaró. Eso de otros inversionistas era importante, las reuniones con inversionistas habían cambiado de tono, foco y objetivo. Ahora ya no se trataba de inversionistas que estaban usando sus fondos personales para inversión, sino que VCs, organizaciones profesionales especializadas en capital de riesgo que quieren conocernos, algunos pensando en seguirnos para rondas de inversión más grandes en el futuro. Otra vez me puse nervioso y cuando me pongo nervioso hago café. Me quedó pésimo porque lo dejé en la cafetera reposando 25 minutos. Se me olvidó porque estaba pendiente de las notas para este diario.

Martes 5 de julio: "Orgullo pipolístico"
Ya estamos casi al final del Demo Day, el miércoles termina y por lo mismo ya tenemos una visión súper clara de lo que vivimos. Pienso que más allá de la plata, pasar por estos días de exposición, conocer nuevas personas y mostrar lo que hacemos es hermoso. Así se deben haber sentido los actores de Silicon Valley después del primer capítulo de la serie en HBO. Me siento orgulloso igual de los y las Pipoll que han construido todo esto. Me estoy poniendo sentimental y si sigo terminaré escribiendo de cualquier cosa. Así que interrumpo a Diego que está lavando las tazas de mi café mal hecho y le pregunto: ¿Estuvo bueno el demo day? “Fue muy entretenido y a la vez desafiante. No sabíamos muy bien qué esperar. Es difícil imaginárselo hasta que estás en la vorágine de las reuniones. Fue muy distinto a lo que imaginé, pensé que sería mucho más dependiente del pitch, por ejemplo. Pero las reuniones tienen muchísimo valor. Creo que ahí es la mejor oportunidad para mostrarte. Ahí tienen que creer en el proyecto, pero sobre todo en las personas, el equipo y la reunión es clave para eso. Que te vean seguro, con una visión más a largo plazo. Lo vivido en esta semana me enorgullece y también me da energías y motivación para lo que viene. Hay una mezcla de satisfacción, responsabilidad y energía para seguir adelante porque además personas muy capas invirtieron en nosotros”.

Miércoles 6 de julio: Mentalizados por un asado
“Cuando completemos la ronda, los invito a todxs a un asado”, dice Diego. Y la verdad que me encantaría porque Diego hace los mejores asados de Chile, pero no será tan fácil conseguirlo porque estamos en el último día y quedan pocas reuniones pactadas. ¡Ese asado tiene que hacerse! Dice Kathy, pieza clave de nuestro equipo. Así que me pongo en modo positivo: “Lo lograremos”, me dice, me convence. Decido no trabajar porque Kathy ha adoptado una postura curiosa. Sus índices están en su cabeza y se nota muy concentrada. Nunca la había visto así. “Estoy segura que puedo”, la escucho decir. Está mirando fijo la pantalla de su compu. Es Eleven frente a la lata de Coca Cola. Quedan 10 minutos para el cierre, un vidrio se triza en la oficina, un computador se eleva, la hora de mi celular empieza a cambiar convulsivamente. Me asusto y doy un salto cuando inesperadamente comienza a sonar Running up that hill de Kate Bush. Quedan 10 segundos. En mi mente pasan como fotografías: El café malo que hice, los viajes en metro, los niños con vacaciones extendidas, el pitch de Diego, un founder con sueño, la lluvia. 5 segundos. El maestro Uwei, Bad Bunny, las frutas en las oficinas de Platanus. Ya no queda tiempo, una gota de sangre baja de la nariz de Kathy, parece que se va a desmayar. Me acerco rápido para que no se caiga de la silla cuando se escucha una notificación de Slack que irrumpe en la oficina: ¡Entró el último ticket!

Kathy se desvanece, sonríe y se duerme.
-¡Lo conseguiste!-, le digo. ¡Lo conseguimos!