Fintoc, construyendo una startup

Una conversación sobre ideas, construcción y transparencia

Fintoc, construyendo una startup

Cristóbal Griffero arma cosas desde niño. Arma y desarma, entiende algo, aprende cómo funciona y arma algo nuevo. De chico eran aviones o autos a control remoto, de grande fueron códigos, códigos que funcionaban como abstracciones de piezas, bloques, ensambles hacia una solución. Soluciones simples para problemas complejos. Es lo que hace Fintoc, una empresa ensamblable que cada día está agregando nuevas capas de construcción, como un lego infinito que atrae talento en desarrollo, clientes e inversión.

“Soy ingeniero, computín. Eso permea todo, me gusta armar cosas”, reflexiona Cristóbal, 29 años, cofundador de Fintoc junto a Lukas Zoric. Sus tardes en la infancia las pasaba jugando con los amigos del barrio y aprendiendo construcción en su dormitorio: “Me podía perder días armando cosas con las manos, autos y aviones de aeromodelismo por ejemplo. Necesitaba entender cómo funcionaban las cosas, cómo funciona un chip, un motor. Eso me llevó a comprar un libro de programación a los 17 años y empezar a aprender a programar. Quería ser hacker y construir cosas en el computador”.

¿Cómo fue eso?
Avancé muy poco la verdad, no se me hizo fácil partir. Creo que ahora hay más acceso y es común encontrarse con personas que fueron muy autodidactas y disciplinadas que pudieron aprender solas. Pero a mí me costó un poco porque no sabía bien qué preguntas hacer. Ahora gugleando un poco te topas con 15 mil tutoriales, YouTube está lleno de material gratis. Pero hace 15 años no era tan así. Le hacía a Google preguntas malas tipo ¿Cómo ser hacker? Me hubiera sido útil un mentor que me dijera “aprende Python”, “lee esto”, “parte por acá". El salto a meterme fuerte en este mundo lo pude dar en la universidad.

Y más allá de la programación ¿Hay algún hito que marcara ese espíritu constructor?
Sí, un poco más grande hice un dispensador de nueces totalmente robotizado, basado en una red de bitcoin que se llama Lightning Network. Tengo un video de eso. Una de las gracias de Bitcoin es que si tu quieres aceptar pagos, puedes conectarlo a internet y empezar a vender desde el minuto cero sin pedirle permiso a nadie. La red no discrimina. El dispensador funciona así: pones una taza, compras a granel, pagas con bitcoin y te dispensa las nueces de forma exacta. Las porciones las vendía a 500 pesos cuando el bitcoin valía harto menos. Al día de hoy esa máquina generó un retorno brutal.

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Armar con transparencia

Cristóbal es reflexivo, entender cómo funcionan las cosas lo ha llevado a ser un lector constante de física, es un tema que le apasiona. Comprender el funcionamiento del mundo y cada área de él: El ser humano, la ciencia y los sistemas en general. Las decisiones que toma en su vida las toma entendiendo los principios que hay detrás. Lo mismo pasa en Fintoc donde se dan el tiempo de parar y entender bien porqué el camino que se toma es la mejor opción. Con Pipoll fue así: “Al principio tenía un poco de temor de abrir esta caja de pandora sin saber lo que saldría del feedback de las personas. Además ya teníamos procesos de uno a uno, de reviews 360, entonces valía la pena entender para qué haríamos esto. Terminamos probando el producto porque es un tema relevante para nosotros. El resultado nos encantó, salieron hartas cosas que eran necesarias de recordar. En general estábamos bastante bien, pero igual había áreas en las que teníamos que mejorar”.

Una empresa como ustedes, con una cultura tan potente ¿Por qué tomar el servicio de Pipoll?
Una práctica común de las personas cuando entran a Fintoc es entrevistar a quienes ya trabajan acá. Conversan con los desarrolladores, con las personas de ventas, con los founders. Lo que dicen todos al terminar esas entrevistas es que lo mejor de Fintoc es la cultura y se genera un círculo virtuoso donde la gente se enamora de la cultura y eso hace que las personas que llegan lo hagan con una mentalidad de sumar y aportar culturalmente. Creo que Pipoll es un muy buen termómetro de eso. Nos permitió evidenciar en lo que estábamos muy bien y también lo que hay que mejorar.

¿Qué pilar es clave para construir una cultura como la de Fintoc?
Algo que tratamos de empujar desde el principio fue que la toma de decisiones estuvieran distribuidas en el equipo y para esto la clave era el acceso al a información. Desde el comienzo buscamos que todo fuera muy transparente. Por ejemplo en Slack no tener canales privados. Si tú hablas con alguien que sea siempre en un canal público porque probablemente esa conversación que estás teniendo puede beneficiar a otras personas. En cambio si lo haces en un canal privado, primero estás ocultando un problema que es esa persona que necesita apoyo, segundo estás ocultando que hay una persona que está dedicando tiempo al ayudar a resolver el problema. Lo que se necesita es todo lo contrario, que estas cosas sean visibles. Quieres que se sepa que alguien estuvo usando su tiempo en ayudar a otros porque eso también puede explicar por qué esa persona a lo mejor no alcanzó a terminar sus tareas. Además resolver esta duda de forma pública puede ayudar a otros que quizás tienen esa misma duda.

Este tipo de decisiones no son muy comunes
Para nosotros fue lo primero y fuimos súper claros en decir que esta política de transparencia aplica para todas las áreas. Por ejemplo puedes ver todas las negociaciones con cualquier cliente, el proceso de selección de una nueva persona, todo está ahí. El conocimiento tiene que ser compartido y privilegiamos que ese conocimiento permee. Además si encerramos a los programadores y hacemos que no tenga contactos con venta o con las otras áreas, vas a hacer que los programadores tomen peores decisiones de diseño. Al final los devs más que expertos en programar, son expertos en resolver problemas.

Fintoc es el Barcelona

Es evidente, la transparencia es un pilar de la cultura de Fintoc. La otra son los equipos, encontrar a las personas adecuadas para aprovechar las oportunidades que tienen las startups.
¿Cómo se lleva esa idea a lo concreto en una empresa? “Con densidad de talento. Creemos en la densidad de talento”, explica Cristóbal

Pero ¿qué significa eso?
Nuestros procesos de reclutamiento son exigentes. Yo lo veo así, si voy a pasar la mitad del día trabajando, quiero pasarlo bien en ese lugar y con pasarlo bien no me refiero a jugar ping pong, sino más bien a querer estar con las personas que trabajan conmigo. Espero que esas personas me aporten en lo laboral, en lo humano y que me desafíen a ser mejor. Si un candidato no está persiguiendo estos mismos ideales probablemente Fintoc no es el lugar. Me gusta pensar en el equipo como atletas de alto rendimiento. Son personas que quieren aprender, avanzar y sacar lo mejor de sí, son el Barcelona.

Eso ¿en qué se traduce?
En que nos demoramos mucho en contratar, en un cargo en específico que tuvimos entrevistamos a 137 personas y quedó una. Harvard tiene tasas de aprobaciones más altas. Nosotros sacrificamos esa eficiencia económica de contratar rápido en beneficio de la cultura. Nuestros procesos tienen una fase con recursos humanos, luego una parte conmigo que hago el check cultural, una fase técnica y luego un almuerzo con el equipo. En el almuerzo con el equipo el voto tiene que ser unánime. Ha pasado mucho que se caen candidatos en esta fase. Es un almuerzo donde pedimos la comida que más te gusta, de tu restorán favorito. Eso muchas personas se lo toman como que ya quedaron en Fintoc. Creemos que si el almuerzo dura una hora y en esa hora sale algún comentario extraño o la motivación se siente baja, entonces es probable que el equipo no quede conforme, porque si en una hora nos demostraste eso, imagínate en uno, dos o tres meses trabajando. En una hora de conversación la probabilidad de que te caigas es súper baja, entonces basta un detalle mínimo para ver si quieres o no quieres trabajar con esa persona. Es como el test del avión, ¿me gustaría viajar con esta persona sentado al lado 8 horas? Esto es fuerte para nosotros porque queremos que a las personas les guste lo que hacemos y que se sientan motivadas con las personas que están trabajando.

Puede parecer obvio, pero no necesariamente lo es ¿por qué la cultura es importante?
Yo creo que las startups son guerrillas. La forma en la que ganan es gracias a que están fuertemente organizadas y saben exactamente a qué punto tienen que atacar. Tienes pocos recursos, pocas personas y poco tiempo. Entonces tienes que usar esos componentes muy bien y atacar en el minuto, la forma y punto exacto. Para hacer eso bien tu guerrilla tiene que estar en armonía, todos alineados y entrenados para ejecutar. Porque basta que una persona no esté alineada para que te desarme esa estrategia. Es vital que estén todos en la misma.

¿Sientes que a medida que Fintoc ha ido creciendo la cultura ha ido cambiando?
No tanto, en esencia se ha mantenido y eso es clave cuando estás armando cultura. Uno fija una dirección y esa dirección es muy difícil cambiarla porque la cultura son las personas. El tema es ser muy conscientes de esto desde el minuto cero.

No es tan fácil tampoco, sobre todo al comienzo donde las decisiones respecto a la cultura suelen ser más intuitivas
Sí, la forma de trabajar eso al comienzo es elegir con pinzas a las primeras personas. Nosotros no delegamos esta parte. Hoy pasa que muchas startups apuradas por avanzar y crecer terminan contratando agencias de headhunting para atraer talento. Nosotros estábamos convencidos de que los primeros integrantes eran demasiado determinantes como para delegar esta parte. La primera persona que contratas fija todo el rumbo ya que la segunda que contratas no se compara con los founders, se compara con el primer miembro contratado, y el número tres se compara con las primeras dos y así sucesivamente. Entonces la dirección en gran medida la dan esas primeras personas. Esto es responsabilidad absoluta de los founders y le pusimos mucho cariño a ese proceso.

Pero no debe ser fácil atraer en esa primera etapa
Nosotros le dimos hartas vueltas a cómo mostrar el atractivo de Fintoc. Nuestra tesis era que Fintoc es un problema muy técnico entonces planteamos a Fintoc cómo uno de los lugares más desafiantes para trabajar en Chile siendo programador. Pasaba mucho que el dev bueno se iba a Google, a Amazon, Netflix porque en Chile no podía explotar su talento. Nosotros mostramos que acá iban a trabajar solucionando problemas mucho más entretenidos que los que solucionan el 90% de los programadores de Google. Hoy esto puede ser más evidente, pero en ese momento no lo era y fuimos muy insistentes en ese mensaje. Escribimos mucho de eso, iniciamos muy tempranamente el blog y para mostrarnos como un lugar para devs, un refugio para ellos, un lugar donde se sintieran como si estuviesen construyendo un cohete o el Golden Gate.

¿Les ha funcionado?
Muy bien. Tenemos la ventaja que Lukas y yo somos founders técnicos y gracias a eso se hace más fácil transmitir lo que queremos e involucrar al candidato en eso explicándole el desafío técnico.

En todo lo que hemos hablado subyace el liderazgo de los founders ¿Cómo ha ido cambiando con el tiempo?
No tenemos una función muy de managers tradicionales, no somos de los que andan diciendo tienes que hacer esto de tal forma para tal fecha. Nuestro rol ha sido mucho más de cuidar la cultura, estar atentos a que no se desordenen las cosas y recordar cómo hacemos las cosas en Fintoc. Lo otro es generar autonomía. Queremos lograr algo, pero no te voy a decir como hacerlo porque no lo sé y ahí entra la autonomía de cada persona para buscar los caminos.

La autonomía le sale natural a Fintoc y es probable que tenga mucho que ver con ese Cristóbal niño que solo en su dormitorio buscaba resolver problemas y entender cómo funcionan las cosas. Todo ese poder creativo de la infancia se transformó en un código. “Igual que cuando haces una pintura o compones una canción un programador empieza con una página en blanco, de a poco vas montando estructuras, generas interacción con el mundo real a través de botones, de sonidos, que las piezas se comuniquen de manera perfecta. Así he seguido inventando cosas. Hace poco hice una aplicación que se llama Slach que permite pagos P2P, basada en la infreaestructura de Fintoc. También nos sirvió como campaña de marketing”.

Las piezas se siguen ensamblando, Cristóbal arma soluciones, inventa. Fintoc crece, atrae nuevas personas y con ellas su cultura se profundiza y fortalece. Todo parece muy distinto ahora que lo creado es una empresa innovadora y pujante. Pero si lo pensamos bien, en esencia, nada ha cambiado tanto, sólo que ya no son aviones y barcos, sino códigos y soluciones que le permiten y que nos permiten entender un poco mejor cómo funciona el mundo.